Ir a contenido
Invierte en ti y continúa tu desarrollo profesional con nuestros cursos.
Invierte en ti y continúa tu desarrollo profesional con nuestros cursos.
Aprendiendo a ser feliz

Aprendiendo a ser feliz

La felicidad ha sido un tema de estudio durante muchos años. Desde filósofos hasta psicólogos han tratado de descifrar una fórmula exacta de cómo ser feliz. Sin embargo, si algo podemos aprender de sus contradicciones, es que la felicidad de cada persona se ve diferente dependiendo de sus experiencias vividas que han formado su realidad actual.


En este artículo te estaré compartiendo algunas perspectivas sobre la felicidad en un intento de ayudarte a comenzar a hallar la tuya. Además, encontrarás algunos ejercicios y técnicas para ejercitar esta de forma divertida, con actividades del diario vivir.


El gran filósofo, Marco Aurelio, decía que: “La alegría de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” Un factor común entre los distintos filósofos en busca de la felicidad es cómo resaltan la importancia de tener una base de pensamiento fuerte y estable. Esto consiste en retar la tristeza, entendiendo que es momentánea, y aprender a discernir si un pensamiento triste merece la pena si el sacrificio es la alegría que tanto te costó alcanzar.


No obstante, cabe resaltar que hay unos aspectos químicos de nuestro cuerpo que pueden dificultar o facilitar nuestros esfuerzos por ser felices. Estos llevan por nombres: dopamina, serotonina, endorfina y oxitocina.


  • La dopamina es la que nos mantiene enfocados/as y motivados/as en nuestras metas.

  • La serotonina la sentimos cuando nos sentimos valorados, ya sea por otras personas o por nosotros/as mismos/as.

  • Las endorfinas suelen ser provocadas por la risa y son las responsables de aliviar el dolor y el estrés.

  • Finalmente, la oxitocina es la encargada de nuestras conexiones afectivas con otras personas y trabaja mucho nuestra confianza.

Una manera sencilla de aumentar la producción de estos químicos naturales es a través del establecimiento y realización de nuestras metas. Sin embargo, tal cual el budismo recita, las metas tienen fecha de caducidad y, una vez conseguimos lograrlas, la satisfacción suele ser muy breve. Por esto, San Agustín reflexionaba que la felicidad está en aceptar con brazos abiertos lo que la vida nos da, confiando que todo aportará a nuestro bien mayor.


Esto lo podemos atar a la idea de Buda Gautama, quien comparte que: “No hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino.” 


La realidad es que es muy fácil colocar la felicidad como una meta más. Lo que es difícil es presentarse como una persona feliz ante un proceso difícil. El psicólogo y autor, Anthony de Mello, enfatiza en su libro “Autoliberación Interior” lo siguiente: “Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto es que no quieres ser feliz. Prefieres volver al nido antes que volar porque tienes miedo, y el miedo es algo conocido y la felicidad no.”


“La felicidad depende de nosotros mismos.” decía Aristóteles. Está en ti si deseas ser verdaderamente feliz o no. Ser feliz puede ser tan difícil como tú permitas a tu mente creer que lo es. 


Como he resaltado en este artículo, la felicidad de cada persona depende de sí mismo/a. A pesar de ello, existen distintas actividades y ejercicios del diario vivir que pueden facilitar el proceso de ser feliz:


  • Actos de servicio: Interactuar y ayudar a otros/as puede ser de gran satisfacción para nosotros, tomando en consideración que por naturaleza somos seres sociables. Esto, además, puede ayudar a desarrollar un mejor autoconcepto, el cual llevará a mayor amor propio.

  • Bienestar físico: Cuidar de nuestro cuerpo es esencial para tener una vida feliz y en paz. No hace falta retar nuestro cuerpo a su límite; simplemente, salir a caminar varios días a la semana puede ser de gran beneficio para nosotros/as. Además, esto ayuda con la producción de dopamina, serotonina y endorfina.

  • Apreciación y contemplación: Fijarnos en los pequeños detalles nos puede dar una mayor visión de la gran imagen que es la vida. Existen tantos elementos hermosos a nuestro alrededor: las flores, las montañas, las personas, las estructuras… Sin embargo, no es solo lo que nuestros ojos perciben, también la felicidad radica en notar todas las oportunidades que se nos presentan todos los días (laborales o personales) y apreciarlas, siendo agradecidos/as.

  • Aprendizaje: Estimular nuestro cerebro con nueva información, nos permite ser más creativos y eficientes en la resolución de problemas de nuestro diario vivir. Estar abiertos/as a aprender algo nuevo todos los días, nos permite también contemplar la vida desde nuevas perspectivas.

  • Metas: A pesar de que ya establecimos que las metas sólo causan una satisfacción breve, es de suma importancia tener objetivos que trabajen las distintas áreas de nuestra vida. Para poder mantener nuestros químicos naturales de felicidad en producción, tenemos que ser productivos. ¿Qué mejor manera de hacerlo que buscando alcanzar nuestros sueños? De otro modo, si nos mantenemos estáticos, es inevitable que nuestro cuerpo se apague poco a poco hasta dejarnos en un estado de depresión del cual, aunque no es imposible, lo cierto es que es más complicado salir de este. ¡A movernos!

  • “Da la cara a tus problemas”: Sentarnos a ver nuestros problemas desde una forma objetiva y empática, nos permite enfrentarlos con mayor inteligencia emocional y nos propicia soluciones más eficientes. Una persona que huye de sus problemas para “ser feliz”, lo único que está haciendo es preparando una bomba atómica emocional que en cualquier momento va a explotar. ¡Da la cara a tus problemas y enfréntalos como todo/a un/a guerrero/a!

  • Sonrisas y risas: Sonreír constantemente, aunque no te sientas optimista, entrena al cerebro a creer que estás feliz. ¿Reír? ¡Ni se diga! Los beneficios de la risa son muchísimos: produce endorfinas, fortalece el corazón, ayuda a combatir el insomnio, endurece los músculos abdominales, elimina toxinas, refuerza el sistema inmunológico, es un antidepresivo natural, entre muchos otros beneficios.

  • Baño de sol: Los rayos UV están comprobados científicamente que ayudan en la producción de endorfinas. ¡Échate bloqueador solar y sal a tomar un bañito de sol de 20 minutos! Asegúrate de no quedarte mucho tiempo, pues todo en exceso hace daño.

  • Ámate: Amarse es trabajar hacia la mejor versión de uno/a mismo/a. Amarse es entender que tus errores han sido causa de una versión de ti que hizo lo mejor que pudo con la información y capacidad que tenía en el momento y trabajar para que no se vuelva a repetir. Amarse es perdonarse. Amarse es cuidarse.

El filósofo, Bertrand Russell, decía: “De todas las formas de precaución, la cautela en el amor es tal vez la más mortal de la verdadera felicidad.” Para ser felices, es importante retar nuestro ego y la forma más saludable de hacerlo es amando a los demás y, sobre todo, a nosotros/as mismos/as.


¿Qué esperas para ser feliz? ¡Tu felicidad está en ti!

Artículo anterior Las dimensiones del ser humano y por qué trabajarlas
Artículo siguiente 5 técnicas para mejorar tus habilidades fotográficas del día a día